En base a los argumentos que han proliferado durante los últimos meses, he de decir que nuevamente preciso hacer una segunda reflexión personal en este blog.
Sin alardear de una magnificencia jurídica por el hecho de promover justicia a los crímenes del franquismo, pienso que los cometidos del juez Garzón han estado bien encauzados para hacer frente a la historia reciente de España, sin que ello conlleve grandes fisuras como algunos reductos del antiguo régimen dictatorial proclaman tan desafortunadamente.
La Historia y la Ciencia vienen estudiando durante años los restos arqueológicos de siglos y milenios pasados para sacar conclusiones y análisis próximos a la realidad social de las épocas que estos restos llevan implícitos.
De igual forma, también es de rigor histórico abordar los cometidos de nuestra historia reciente sin que ello signifique confrontación personal.
Basta ya de tantas mentiras en torno a los cuarenta años de franquismo y la superación de la guerra civil.
No se trata de promover acciones de enemistad ni la mal denominada política de las dos Españas, sino de colocar históricamente, desde la más absoluta normalidad, los hechos acaecidos desde el año 1936 hasta nuestros días.
El PP se obsesiona con ocultar los datos y la falange se hace con la sinrazón de una derecha extrema que ni siquiera cuenta con un vocabulario judicial propio de avanzar en sus propósitos.
Es cierto que yo me autodefino como Republicano y defiendo los propósitos de esta forma cívica y democrática de participación pacífica como un mecanismo social que se nos arrebató a los españoles por un franquismo fascista que nos aletargó durante cuatro décadas frente a Europa y el resto del mundo. Por eso reivindico nuevamente esta bandera (porque representa a la verdadera constitución).
El sábado 17 de abril de 2010, en la manifestación republicana de Sevilla, un taxista nos increpaba a los manifestantes con un grito que decía “¡ que estamos en el siglo XXI !” como si la república fuera algo arcaico. Yo le respondí exactamente con las mismas palabras: “Eso es cierto, estamos en el siglo XXI”. Por eso mismo estábamos allí en la manifestación…, porque la historia le ha robado a La República española 75 años de vida y esperanza.
Aunque me considero cobaya de esta Monarquía Parlamentaria (que aún tiene grandes deficiencias democráticas) y, sobre todo, cobaya de los sistemas educativos de una transición en la que siempre he podido comentar libremente estos sucesos, sigo pensando que, para avanzar, habría que tener la posibilidad de abrir las fosas sin ningún tipo de pudor, temor ni rencor.
Si bien es cierto que juzgar a Franco no es posible (gracias a que está bien muerto), no debería suponer ningún problema reflejar en los libros de texto la verdadera historia de nuestro país (insisto, sin tapujos y sin ánimos de buscar enfrentamientos).
Las generaciones futuras no han de estar sujetas al silencio al que, en este sentido, nos han intentado implicar a los de mi generación.
Por otra parte, ciertos sectores de la derecha que añoran el franquismo se han dedicado a plantear que los republicanos hemos sacado las banderas tricolor ahora para apoyar a Garzón. Pero, evidentemente, esto no es cierto. La bandera tricolor no debió dejar de ondear jamás en nuestro país.
El hecho de hacer pleitesía a nuestra Segunda República (que tantísimo beneficio nos trajo en son de paz) y, por otra parte, reivindicar la Tercera República como mecanismo de gestión futura, no deben considerarse como formulario de este entramado, sino como una actitud valiente de fomentar la dignidad de la política y consolidar mejores hombres y mujeres que gestionen con sensatez nuestros recursos.
Cuando, en unos días, se calmen las aguas, veremos con mayor claridad que hay un interés promovido para el cese de la investigación de la dictadura franquista.
Pero, una cosa es la amnistía y otra bien distinta intentar reparar los daños de los delitos de una parte de la historia que nos pertenece a tod@s.
El argumento ideológico no se sustenta en callar o silenciar los asesinatos de forma tan estratégicamente diseñada.
Si me apuráis, diré que hay mayor delito en el caso Gürtel (y similares actos de corrupción actuales) que en la propia investigación histórica del franquismo.
Por eso no se entiende que, al ser Garzón el primer juez que se pronuncia en estas investigaciones, se le siente en el banquillo como acusado.
Espero, en cualquier caso, que este atropello de unas manos (que no están tan limpias) y una falange dictatorial franquista no sirvan…
· ni para tapar la trama de corruptela del PP y del PSOE,
· ni para ampliar las listas del paro y sus consecuencias drásticas,
· ni para amparar las gestiones de algunos de los actuales alcaldes caciques que aún perduran sentados en gobiernos caducos,
· ni para seguir yendo a las urnas con una ley electoral injusta,
· ni para hacer reformas laborales tan dañinas para los trabajadores y trabajadoras a la luz de unos sindicatos que, ante esta situación, no exigen huelga general; ¿hasta cuándo le llamarán diálogo social?,…
· ni para apoyar acciones militares y guerras sucias que se deciden en un despacho en contra de la voluntad de los ciudadanos,
· ni para acciones especuladoras que distancian riqueza y pobreza,
· ni para facilitar armamento a otros países en nombre de un falso compromiso de paz,
· ni para promover una Europa “igualitaria” tan distanciada de un país a otro en términos económicos,
· ni para pagar impuestos sin sopesar una ley progresiva donde paguen más lo que más tienen,
· ni para amparar un formato educativo que expulsa del sistema a muchos alumnos y alumnas en edades tempranas,
· ni para un proceso Bolonia de una educación universitaria que fomenta la privatización del sistema,
· ni para seguir teniendo alumn@s cobayas de sistemas educativos que van y vienen sin acuerdos laicos definitivos.
· ni para silenciar las palabras de una iglesia católica que acusa a la homosexualidad de sus propios actos delictivos,
· ni para seguir observando a una Iglesia que, en lugar de buscar espacios de tolerancia, se dedica a machacar a los que piensan distinta o a quienes deciden amar a personas de su propio sexo,
· ni para seguir apoyando a una Iglesia que piensa que tiene el poder absoluto sobre los creyentes que hacen familias al estilo Rouco Varela sin entender que ya estamos en una sociedad sumamente madura que alberga pluralidad familiar (entre personas),
· ni para mantener una monarquía que se sustenta en el patrimonio del estado y que no nos da cuentas de sus múltiples gastos,
· ni para albergar los procesos económicos de una banca que nos tiene hipotecados de por vida y que se han llevado millones de euros de los bolsillos del estado para sanear sus cuentas,
· ni para alardear de pertenecer a los grupos G (G8, G20, GGG,…) que pretenden dar vida nuevamente al capitalismo que tanto mal nos ha hecho,
· ni para exponer gratuitamente a la población a la energía nuclear y sus residuos tóxicos,
· ni para apoyar leyes discriminatorias con los inmigrantes,
· ni para ocultar la hambruna mundial,
· ni para seguir aferrados a una ley de amnistía que no justifica para nada los crímenes del franquismo,
· ni para cargar contra los estatutos de autonomía cuando, realmente, habría que cargarse parte de la constitución de 1978, incluida la monarquía,
· ni para silenciar acciones internacionales que nos afectan directa e indirectamente a tod@s: Sahara, Palestina, Afganistán, Colombia,…
· ni para dejar que se disparen los índices de pobreza hasta niveles extremos,
· etc, etc, etc,…
La ONU, la comunidad internacional, el gobierno europeo, el gobierno español, los gobiernos comunitarios, las diputaciones provinciales y los gobiernos locales de cada municipio han de propiciar acciones sobre los crímenes de lesa humanidad. Ninguna ideología ni religión pueden imponer sus criterios haciendo que las personas se sientan oprimidas.
Como diría Pablo Neruda "Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera".
SALUD

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