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"Creemos en la huelga contra los poderosos para que el Gobierno cambie su política"
Cayo Lara fue elegido en la IX asamblea de IU con el 43% de los votos. Desde entonces su espacio en los medios es escaso: “Estamos bastante fuera de los circuitos mediáticos”, comenta. El elegido para superar la etapa de división de las familias de la coalición tiene, además, encomendada la labor de sanear las cuentas de la organización, para lo que IU destina aproximadamente un 40% de los ingresos anuales. La situación económica, la relación con los sindicatos y el proceso de refundación iniciado por la coalición son los ejes sobre los que gira la entrevista que DIAGONAL le hizo en la sede federal de IU.
POR PABLO ELORDUY Y HÉCTOR ROJO LETÓN (REDACCIÓN)
Jueves 29 de abril de 2010.  Número 125
DIAGONAL: Hace un año dijiste en una entrevista que había razones para la huelga general. ¿Sin la decisión de CC OO y UGT es posible esta huelga?

CAYO LARA: Lo que dijimos es que si se continuaban dando las condiciones de crisis económica y si los sindicatos CC OO y UGT así lo consideraban oportuno, nosotros lo apoyaríamos. Yo he hecho dos tandas de reuniones con cinco sindicatos: CC OO, UGT, STEs, USO y CGT. En las dos tandas de reuniones no han visto la huelga general. En la última tanda, uno sí lo veía pero era tan minoritario que no podía convocarla. No hay que olvidarnos de que sólo hay algo más de dos millones y medio de trabajadores de afiliados. Nosotros no podemos convocar una huelga general porque esto es una competencia de los sindicatos. No obstante hemos apoyado las movilizaciones que se han hecho en este tiempo. No creemos en la huelga general contra el Gobierno, sino contra los bancos, las grandes empresas, los poderosos, los que han creado esta crisis y a partir de ahí para que el Gobierno gire su política económica de derechas y neoliberal.

D.: ¿Qué opinión le merece la propuesta de reforma laboral
C.L.: Ha sido un documento clásico de Zapatero, que no hace concreciones y sólo da pinceladas. No estamos de acuerdo con que se recorte de 45 a 33 días para el despido. No nos gusta el modelo austriaco. No estamos de acuerdo con que se potencien más las agencias de colocación privada. De entrada, no nos gusta el soniquete que tienen las propuestas del Gobierno: son recortes de derechos laborales y amplían la cobertura a la privatización del servicio de búsqueda de empleo, que nosotros defendemos que sea público. Pero es algo puesto en el papel, no definitivo, y habrá que ver a qué conclusiones llegan sindicatos y empresarios.

D.: ¿No ve necesario que ganen peso sindicatos menos dependientes de las subvenciones?
C.L.: En el arco de los sindicatos hay representación de todas las sensibilidades existentes o pensamientos críticos, hay representación para que todo el mundo se sienta cubierto. La pregunta es por qué los sindicatos más combativos, anarquistas, asamblearios como CGT, tienen niveles de crecimiento bajos. Tenemos un problema de conciencia general. Se quiere gente dócil, no sindicada. No hay que olvidar que las conquistas laborales las han hecho la gente que está en los grandes sindicatos de masas. La gente mayor que conozco es combativa, se la ha jugado, ha pagado cárcel por conseguir tener derechos laborales que nos están quitando. Hoy, ese potencial fuerte sigue estando en la gente de mediana edad y para arriba. La gente joven, con todo el respeto del mundo, tiene un nivel de sindicación muy bajo, está bajo mínimos. No está sustituyendo a la gente que hace años luchó por conseguir esos derechos laborales.

D.: ¿Por qué que no se ha transmitido esa combatividad?
C.L.: Porque existe una gran división del trabajo. Lo que era el núcleo central del trabajo, la gran empresa que propiciaba un sindicalismo de comités de empresas, vivo, se ha ido atomizando con todas las privatizaciones y subcontratas. Por otra parte, el espejismo de la bonanza económica ha hecho que muchos trabajadores se hayan creído lo del capitalismo popular: con la vivienda fácil, el coche y el viaje de novios era suficiente. La idea del capitalismo popular ha entrado en el movimiento obrero. Esto ha llevado a una pérdida de conciencia de clase general.

D.: ¿Qué autocrítica debe hacer IU?
C.L.: Como organización política hemos tenido muchas dificultades. Tuvimos una crisis muy seria en 1998, cuando media organización se marchó al PSOE, con la idea de la “casa común”. El resultado es que el PSOE es más neoliberal hoy en política económica que en tiempos de Felipe González. Hemos estado ocho años con mucha pelea interna, porque había dos concepciones políticas distintas. Soy de los que piensa que hoy la izquierda no se puede dividir, sino que tiene que aglutinar más, porque con un 3,77% del voto que tuvimos en las últimas elecciones generales, hablar de dividir más la izquierda es lo que quiere el poder económico. Izquierda Anticapitalista, que ha surgido y que iba a ser la alternativa frente al “amarillismo” de IU, tuvo 24.000 votos en las europeas. E Iniciativa Internacionalista, ligada a los sectores más abertzales, no ha sumado gran número de votos quitando los del País Vasco, que son votos fijos y firmes, los que están en los entornos de Herri Batasuna y compañía. La realidad es que no hay, a la izquierda de IU, un gran movimiento de gente que reclame una izquierda "más a la izquierda", por decirlo de alguna manera. No nos sirve de consuelo pero es importante dejar claro que la ley electoral que tenemos en España ha hecho mucho daño a la izquierda. Hoy tendríamos que tener 14 diputados en el Parlamento. Cuando a una fuerza política le cuesta tanto sacar un diputado, hay gente que se desanima y deja de votar. Al poder económico no le interesa que estemos en el Parlamento. Y esto que nos pasa en España lo podemos extrapolar a Europa.

D.: ¿Cómo va a afrontar la coalición, dentro de su refundación, el desencanto de muchos movimientos sociales porque IU gobierna en algunos lugares con el PSOE?
C.L.: Tengo, probablemente, un pensamiento muy pragmático porque he sido alcalde de un pueblo durante 12 años. El ciudadano quiere que no haya un bache en la calle, y quiere que los semáforos funcionen. No todo es una revolución desde el punto de vista del concepto. El “no” a todo significa que hay que esperar a tener el apoyo del 51% de la gente para llevar a cabo un proyecto. Al final, donde están los recursos es en las instituciones, ahí es donde está la capacidad coercitiva para imponer impuestos, sacar recursos y hacer leyes. Y la gente, ¿nos va a dar la confianza si no nos mojamos en determinados gobiernos para ver cómo gestionamos? Yo creo que eso nos haría estar instalados en la inmensa minoría siempre. IU ha decidido una cosa: el PP no va a tener gobiernos con su voto, ni su abstención. Tiene sentido que digamos que con nuestro voto no van a gobernar nuestros adversarios o enemigos de clase, que están ubicados en la derecha política y económica. Con el Partido Socialista hay dos caminos: podemos gobernar y cogobernar y meternos en tareas de Gobierno, en concejalías, consejerías, o podemos no hacerlo y decidir que gobierne alguien del PSOE y hacer una oposición constructiva. Las dos vías son posibles. El entendimiento programático es el que tiene que decidir si gobernamos o no gobernamos y de qué manera. Y por otra parte, donde tenemos mayorías, pero no absolutas, ¿no es legítimo que IU pueda tener alcaldes y que para eso el PSOE nos tenga que apoyar en algún momento? La gente necesita que gobernemos cuando podamos, aunque eso nos genere desgaste. Pero el dilema está abierto. En este camino debemos ser fuerza de lucha, fuerza de protesta y de propuesta pero también de gobierno. Tenemos experiencias de todo tipo en ese proceso. Sería un error homogeneizar la respuesta, porque las situaciones son distintas en cada circunstancia en cada sitio.

D.: En ese caso, ¿qué va a hacer IU para evitar el voto del miedo?
C.L.: Explicado en términos clásicos, el PP es el señorito, el PSOE es el manijero o el cachicán y nosotros somos los trabajadores de la finca. Esto es un simplismo, pero lo cierto es que el PP representa ideológicamente la derecha económica y política de este país. Y luego tenemos al PSOE, que en derechos y libertades tiene cosas positivas, como el matrimonio gay, algo que no hubiera aprobado el PP. En otros campos es un partido liberal o social liberal puro y duro. Los diez millones que votan al PSOE y el millón que nos vota a nosotros, son una base social muy parecida. Mientras que la del PP, aunque tiene una parte importante de gente que podía estar ubicada en la izquierda, tiene el corazón del dinero y el poder. La sociedad de rentas está en el PP y la sociedad del trabajo se mueve en la izquierda.


LA REFUNDACIÓN Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

DIAGONAL: Hay una serie de reivindicaciones como la cultura libre, la renta básica, redes de apoyo a migrantes, ecologismo, que crean nuevos modelos de participación. ¿Qué mecanismos generáis para recogerlas en este proceso de refundación?
CAYO LARA: Con la refundación lo que estamos haciendo es reunirnos desde dentro de la organización con gente que no es de IU. En los foros trabajamos de iguales a iguales para generar dinámicas de programas y dinámicas de proyecto político. Y ese camino es el que vamos a seguir. Al final tienes que seguir concurriendo a elecciones, e IU va a seguir haciéndolo. Creo que las claves se van a mover en que, en lo que hagamos, seamos leales a los acuerdos que estemos adoptando con la gente y que si no podemos llevar algo a cabo tenemos que explicar por qué no ha podido ser. Evidentemente habrá gente que se incorporará a nuestro proceso político, aunque sus organizaciones no lo hagan, porque al final el vehículo último es el que llevamos a las instituciones. Y ese vehículo tiene que ser el que lleve lo que elaboramos en la discusión colectiva. Muchos colectivos que están dispuestos a aportarnos sus ideas, pero como colectivo no quieren formar parte de IU. No hay un punto final, es un proceso permanente donde lo importante es que se sume la máxima gente posible para que se enriquezca el movimiento y seamos una fuerza ascendente de forma que podamos influir en todos los ámbitos de la sociedad. Es un proceso complejo por la propia complejidad estructural de la sociedad.


LAS MEDIDAS ECONÓMICAS PROPUESTAS POR IU

D.: ¿En qué consisten las propuestas económicas que IU ha presentado al Gobierno?
C.L.: Hemos planteado cien a corto plazo. De las cien, para mí, las más sustanciosas son: ayudar a la gente que está parada y que no tiene subsidio, porque no puede haber peor situación para un ser humano que estar parado y no tener prestación. No se cumple el artículo 41 de la Constitución española que dice que todo el mundo en situación de desempleo tiene que tener cobertura. Hemos planteado un plan de choque a través de los ayuntamientos de empleo con formación, de forma que a la gente se le dé seis meses de trabajo para que la gente pueda respirar. La segunda propuesta es que se subvencione con un 25% la reforma de vivienda. Eso nos permitiría crear 700.000 puestos de trabajo de manera rápida y eso permitiría que toda esa gente saliera de la economía sumergida. Tercera propuesta: en España hay 1.077.000 viviendas sin vender. Lo que hemos dicho es que el Gobierno comience a comprar esas viviendas a la banca y a los promotores a precio de coste y cree un parque público de vivienda en alquiler para la gente con salarios bajos. Otra propuesta se refiere a los desahucios: van a echar a 180.000 personas de las viviendas este año. Pedimos que ese desahucio se transforme en alquileres mientras dure la situación que tiene de desempleo.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Creemos-en-la-huelga-contra-los.html