
Cayo Lara, Coordinador federal de Izquierda Unida
En abril de 1979 recibió su carné de afiliado a Izquierda Unida y desde entonces no lo ha soltado. Es su carta de presentación, su hoja de ruta, esa brújula que le ha permitido llegar a ser el líder nacional de la tercera fuerza política de España con «una buena mochila de historia de luchas a la espalda».
¿Qué opina del adelanto de las elecciones al 20 de noviembre?
Es una estafa a la democracia, porque de nuevo tenemos unas elecciones con las cartas marcadas y porque va en contra de lo que se está reclamando en la calle, lo que demuestra la falta de sensibilidad del Gobierno. Vulnera los acuerdos contraídos por Zapatero, cuando encargó un informe al Consejo de Estado que hablaba de una reforma de la ley electoral. Tampoco resuelve los problemas económicos de España y además nos lleva a un ejercicio 2012 con unos presupuestos prorrogados.
¿Es significativo este anticipo en el tiempo?
Zapatero, con esta decisión, facilita el acercamiento del PP al Gobierno con mayoría absoluta. De alguna manera, es el responsable directo, junto con el Partido Socialista, de no haber hecho una reforma electoral, necesaria para que todos los votos se puedan convertir en diputados en el Parlamento. No conocemos en este momento cuál es la alternativa de la oposición, que hace una política demagógica al abstenerse o votar en contra de cosas que en realidad comparte. Una política que es la que nos ha llevado al desastre, porque en lugar de apostar por los intereses de los trabajadores y de las capas populares, mira por los de los especuladores financieros y los responsables de esta crisis. Más derecha en España significa más paro, porque continuarán con el mismo neoliberalismo. O hay un giro a la izquierda real por parte de la sociedad española, o nos quedarán más años de sufrimiento.
Ha dicho que IU daría sus votos al PSOE si los necesitara para gobernar pero no al PP, porque considera que está en las antípodas ideológicas. Pero también ha manifestado que el PSOE va en plan oportunista.
Yo lo que he dicho literalmente es que con el PP es muy difícil que tengamos algún acuerdo, al no compartir ejes programáticos. IU es una organización soberana, que va a elaborar un proyecto alternativo a la izquierda de lo existente en este país y que cualquiera de los acuerdos que IU va a adoptar se harán sobre la base del programa, es decir, sobre el compromiso que tenemos con los ciudadanos. Y tendrán que ver con el empleo, la banca pública, la sostenibilidad ambiental, la defensa del estado del Bienestar y la lucha contra la corrupción. Nosotros nos vamos a dar votos a nadie si sus propuestas no tienen este contenido.
En Extremadura IU ha facilitado un Gobierno popular por omisión y eso ha puesto en tela de juicio su capacidad liderazgo.
El primero que lo facilita es el PSOE por perder las elecciones y , en segundo lugar, la decisión de nuestra de organización allí de abstenerse en el voto, lo que facilitó el Gobierno del señor Monago, no es compartida por la dirección general de IU ni por el resto de federaciones. Lo hemos calificado de error y, por ello, se ha abierto un expediente informativo que en este momento está en manos de la Comisión de Garantías. De este asunto no hablaremos más en tanto en cuenta no emita un dictamen. También es absolutamente lamentable que el PSOE esté pactando en España con el Partido Popular y sobre eso no se ponga el acento.
¿A qué aspiran en las próximas elecciones?
Si los ciudadanos quieren que haya regeneración democrática, que haya políticas para los trabajadores, destinadas a crear empleo, para ayudar a las pequeñas y medianas empresas (pymes), una banca pública, transparencia en las administraciones públicas, un reparto más equitativo de la riqueza y una justicia fiscal, donde cada uno pague en función de los que tiene, deben depositar su confianza en Izquierda Unida. Esas son nuestras señas de identidad y cabe recordar que la crisis de este país ha venido de la mano de la derecha financiera internacional. La salida no está por más derecha, sino por más izquierda. Lo contrario es más de lo mismo y acentuado, lo que es negativo para los intereses de las capas populares.
A todos los partidos se les llena la boca de participación ciudadana, pero el desapego hacia la clase política es cada vez más palpable. ¿Qué falla?
Hay políticos que hacen fallar lo que son los valores nobles de su acción y hay actuaciones políticas que deterioran la imagen pública de los cargos. Yo entiendo la desconfianza de la gente, pero eso no resuelve no votando, absteniéndose, sino tomando parte activa. En este sentido, valoramos el 15-M porque es un movimiento de rebeldía, pero de empoderamiento y compromiso. Además, coinciden en muchas de las propuestas con las que históricamente venimos haciendo desde Izquierda Unida. No se puede criminalizar a la política, pero se trata de que ésta se haga con transparencia y alejándose de la corrupción. Nosotros debemos dar ejemplo permanente para conseguir una mayor credibilidad.
Parece que el PP parte con ventaja frente a un PSOE con nuevo candidato que asegura haber recortado la diferencia. No obstante, usted ha precisado que sin reforma electoral los comicios son «una estafa». ¿Qué riesgos entraña este sistema bipartidista?
De seguir así, mantendremos una democracia amputada. Esto significa que en el Parlamento no está representada toda la soberanía popular, por lo que las leyes que vayan emanando no se corresponderán con el pensamiento de una parte importante de la ciudadanía. Si IU hubiera tenido los 14 diputados que le hubiesen correspondido con un sistema electoral justo, seguramente que algunas leyes que han hecho daño a los trabajadores y a las capas populares no se hubiesen podido promulgar.
IU se ha abierto a los indignados para canalizar sus propuestas. ¿Considera que el sentimiento de este movimiento social se tiene que convertir en partido político para tener futuro?
No le vamos a decir al 15-M lo que tiene que hacer, pero nuestra gente está formando parte del movimiento y se está implicando en sus acciones. Coincidimos en muchas propuestas, que se tienen que ver en el Parlamento, porque lo que tienen que cambiar son las leyes. Esperemos que terminen canalizándolas de algún modo para llevarlas a las instituciones. Con todo el respeto del mundo, vamos a seguir defendiendo aquello en lo que creemos. Nosotros nos sentimos representantes de mucha gente.
En junio un grupo le zarandeó e insultó en el marco de un desahucio frustrado en el barrio de Tetuán. Le llamaron «oportunista» y le tiraron una garrafa de agua. ¿Cómo vivió aquello?
Fue una experiencia grata en su primera parte, porque conseguimos que a la familia de un libanés no la echaran de su casa. Pero hubo una segunda parte más ingrata, cuando estaba haciendo unas declaraciones a los medios, que se produjo cuando comenzaron a increparme. A los que llevamos una mochila a lo largo de nuestra historia de luchas sindicales, agrarias y de defensa del acceso a una vivienda, nos sorprenden este tipo de cosas. Defendían lo mismo que yo. Y creo que algún día se darán cuenta de que ese día fueron injustos. Yo no era su enemigo, estaba en su mismo lado. No me parece lógico que por el hecho de representar a un partido político, no pudiera tener acceso en ese momento a los medios.
El 15-M sostiene que PP y PSOE son lo mismo e insta a apostar por otras opciones minoritarias, ¿Cree que eso les puede ayudar a obtener una mayor representación?
Izquierda Unida tendrá la representación que el pueblo le dé. No somos un fin en sí mismo, sino un instrumento para ayudar a transformar la sociedad y defender las causas de las personas que están sufriendo las consecuencias de esta crisis. Si la sociedad nos da más apoyo en estas elecciones, lógicamente podremos de exponer en las instituciones el pensamiento y las demandas de la gente que sufre las injusticias de este sistema especulativo capitalista.
La reforma laboral o la congelación de pensiones se ha dado de bruces con el estado de Bienestar. ¿Se podían haber hecho de otra manera las cosas? ¿Hay alguna posibilidad de volver atrás?
La reforma laboral, puesto que se ha demostrado ya que es un fiasco, un desastre que ha incrementado el paro y el trabajo precario al abaratar los despidos, tendría que ser anulada por el Gobierno de manera inmediata. Hay una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), que han presentado los sindicatos y que nosotros hemos apoyado, pidiendo su derogación por inútil, injusta e innecesaria. Tampoco era necesario en España abordar un aumento de la edad de jubilación a 67 años ni un recorte de las pensiones incrementando el periodo de cálculo. Esto únicamente favorece los intereses de la banca. Pretenden deteriorar el sistema y crear un clima de incertidumbre en la ciudadanía para que opte por los planes privados de pensiones. No había ninguna razón objetiva para recortar estos derechos.
Hay voces que critican que los sindicatos defienden los derechos de los trabajadores, pero no de los parados. ¿Cree que cumplen bien con su función?
Los que les tienen que pedir cuentas son sus afiliados. Nosotros somos muy respetuosos con los sindicatos porque entendemos que son una columna vertebral que sectores de la extrema derecha se quieren cargar. Ahí está el pulso con la negociación colectiva, como un elemento expresivo claro. Hay que potenciar su papel para que continúen defendiendo los intereses de la clase trabajadora. Para los parados hay que hacer políticas activas de empleo, pero el Gobierno ha optado por más neoliberalismo en las relaciones laborales y más desregulación, lo que significa más precariedad y sufrimiento.
Cospedal y Rajoy están hablando de planes para la contención del gasto, que incluyen medidas poco populares. ¿Dónde cree que van a meter la tijera?
Van a continuar con la línea de ajuste duro que empezó el PSOE el 12 de mayo de 2010, cuando puso la democracia de rodillas ante los poderes financieros. El PP va a seguir en esa dirección, porque las pocas propuestas que se le van conociendo caminan por ella, como la de bajar los impuestos a los más ricos. El PP se posicionó claramente cuando el señor Rajoy fue a ver a Ángela Merkel y hacerle una especie de juramento de su fe en el neoliberalismo, que genera más dualidad entre los que ganan mucho y los que se empobrecen cada día más.
La prima de riesgo se mueve en torno a los 400 puntos. ¿España puede ser rescatada?
Se está incrementando la deuda pública indebidamente. En España el déficit se está atajando por la vía del ajuste y el recorte duro que está afectando a los que no han generado la crisis. No sé está adoptando ninguna medida frente a sus responsables en un país donde Gestha, el sindicato de técnicos de Hacienda, expone en un informe que pensionistas y trabajadores por cuenta ajena declaramos un 75 por ciento más de lo que lo hacen los empresarios y los profesionales liberales. En presión fiscal, estamos siete puntos por debajo de la media del resto de países de la UE. El Banco Central Europeo debe comprar deuda a los estados al mismo tipo de interés que le vende a unos bancos que luego especulan con ella. Grecia se intervino con 965 puntos de prima de riesgo, Irlanda con 544 y Portugal con 517. Y a pesar del rescate, no se ha reducido.
Izquierda Abierta, la formación auspiciada por Gaspar Llamazares desde dentro de IU, pretende practicar «una nueva forma de hacer política». ¿Pero no es contradictorio promover la unión de la fragmentación?
IU es un movimiento político-social. Está el Partido Comunista de España (PCE), Izquierda Republicana (IR), Redes... IU es plural e Izquierda Abierta es una realidad, una corriente de opinión que ha decidido constituirse en partido. Están en su legítimo derecho. Y en este momento, lejos de perdernos en temas internos, lo más importante es dar respuesta a las preocupaciones de los ciudadanos con una fuerza política fuerte.
¿Qué opina del vuelco histórico que se ha producido en la región con la entrada de Cospedal en la Junta de Comunidades después de 28 años de Gobierno socialista?
Es el resultado de la decisión de Barreda de no reformar la ley electoral. Se ha jugado el todo o nada a una sola carta, con un sistema que es el menos democrático de todas las comunidades autónomas. Ha perdido y probablemente con él mucha gente. Pero, es profundamente lamentable que IU no tenga representación en las Cortes regionales, a pesar de que tenemos votos suficientes para tener, directamente, dos diputados. Si hubiera una ley representativa, no ya justa, la situación sería de otra manera.
El principal caballo de batalla del PP está siendo la situación económica y la elevada deuda de la región. ¿Es tan dramática la situación que vive Castilla-La Mancha?
Es muy dura, muy difícil, a consecuencia de una gestión muy negativa, pero una nueva mayoría absoluta no va a resolver los problemas de Castilla-La Mancha. Sería paradójico que el PP decidiera ir a una reforma electoral. En todo caso, endurecerá las políticas neoliberales aplicadas por el Gobierno de Barreda, cuyo balance deja mucho que desear. Hay una deuda importante, de la que es corresponsable PSOE y PP. Ambos han decidido ir a políticas de rebajas fiscales a los más ricos y eso ha deteriorado las arcas públicas. El propio Fondo Monetario Internacional afirmaba que el 40 por ciento del déficit es consecuencia de ello. Y eso hace que ahora lleguen menos recursos a las autonomías. De nada sirve que se tiren los trastos a la cabeza, cuando uno de cada cuatro euros no paga impuestos y los ingresos que están entrando no corresponden a los beneficios del capital, que son los que están haciendo el agosto en los últimos años en una situación donde no hay equidad fiscal.
Una de las propuestas del PP era la privatización de RTVCLM si llegaba al poder. ¿Cree que se llevará a cabo después del nombramiento de Ignacio Villa como director del ente?
Esperemos que Villa no haga lo mismo que ha hecho Candau, que nos ha negado el pan y la sal a esta fuerza política a lo largo de la historia. He sido coordinador regional durante ocho años y nunca me han hecho una entrevista, además de darnos el tiempo con cuentagotas en las campañas electorales. Nos han ninguneado en un sistema de funcionamiento bochornoso. No sé si ahora el Partido Popular le va a dar la vuelta a la tortilla. En cualquier caso, nosotros estamos en contra de que se privatice y consideramos un error que no esté ligada con la televisión pública nacional. Tiene que funcionar con rigor e imparcialidad y estar al servicio de los intereses de los ciudadanos, no de los partidos.
¿Ve coherente el discurso de austeridad de Cospedal con una subida de nivel y de salario de los jefes de gabinete?
Por sus obras los conoceréis. Este circo que monta PSOE y PP no le gusta a IU. Con una frase que decía Ahora que podemos, en 2008 la Junta de Comunidades subió el salario de 161 altos cargos de una manera escandalosa. Siempre hemos venido defendiendo la austeridad, pero aquí eso no se tuvo en cuenta. Y el PP, que también lo criticó, ahora que llega al Gobierno cierra servicios, pero eleva los sueldos a los directivos. Es mal ejemplo el que dan y entran en flagrante contradicción con lo que dicen. Pierden credibilidad

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