LAS COSAS SE SABEN, RUMORES MUEVEN LOS MERCADOS.
¿Quién son los mercados? Si los mercados somos todos nosotros.. “Los mercados” son las multinacionales farmacéuticas, las del petróleo, las del cemento, las de los cereales, las de la telefonía, las del seguro, las multinacionales que se cotizan en bolsa y las que no se cotizan directamente en bolsa pero son apabullantes, como las transnacionales de las armas… También lo son otra serie de productos mercantiles que van pasando ante nuestros ojos a medida que vivimos el día a día para, entre otros efectos, hacernos imposible la vida e impedir una justa distribución de la riqueza que no se consigue con las leyes civiles ni con las económicas, ni siquiera con las tributarias.
Al parecer, según la revista sobre economía Bastamag, el 80% del valor del conjunto de 43.000 multinacionales estudiadas está controlado por 737 “entidades”: bancos, compañías de seguros o grandes grupos industriales. Pero no es sólo tener el monopolio de la posesión de capital: “Por una red compleja de participaciones”, 147 multinacionales, controlándose entre si, poseen el 40% del valor económico y financiero de todas las multinacionales del mundo entero. Es decir, 737 dueños del mundo controlan prácticamente la totalidad de las empresas mundiales.
Estos son los mercados. Para que lo sepan los que se hacen maliciosamente pasar por ignorantes, para despistarnos y estafarnos también informativamente hablando. A esto se refieren los políticos prácticamente salientes cuando se lamentan de no haber sabido comunicarse con su electorado…
Eso son los mercados. Y mandando dictatorialmente los mercados, este sistema de aparentes libertades dice: “no podemos meter en cintura a los mercados sin hacernos intervencionistas, porque de intervencionistas a socialistas o comunistas no hay más que un paso”. Así es que prefieren los encargados políticamente de tomar decisiones que los mercados nos asfixien o nos estrangulen en todos los sentidos, antes que regular la sociedad con fórmulas racionales prestadas del socialismo o del comunismo que paren los pies a los mercados. Es decir, para no socializar y repartir mejor la riqueza, permiten que caigamos en la nauseabunda tiranía del dinero y de los mercados que nos dictan nuestra conducta, tanto en lo material como en lo moral, y que de los mercados dependa cada día más la suerte de nuestras vidas.

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